{"id":233411,"date":"2020-06-07T04:53:43","date_gmt":"2020-06-07T04:53:43","guid":{"rendered":"https:\/\/karmatorres.com\/es\/?p=233411"},"modified":"2020-06-07T05:01:36","modified_gmt":"2020-06-07T05:01:36","slug":"fosforos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/karmatorres.com\/es\/fosforos\/","title":{"rendered":"La ni\u00f1a de los f\u00f3sforos"},"content":{"rendered":"\n<div style=\"height:50px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">La ni\u00f1a de los f\u00f3sforos.<\/h1>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">De Hans Christian Andersen.<\/h3>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Traducci\u00f3n de KarMa Torres.&nbsp;<\/h4>\n\n\n\n<div style=\"height:20px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una historia que nos pone a llorar. Desde chiquito me encantaba este cuento. Mi abuela sol\u00eda leerlo para m\u00ed. Quise hacer la narraci\u00f3n de esta hermosa historia pues es una de mis consentidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Escucha la narraci\u00f3n y sigue el texto debajo. <\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:34px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<iframe loading=\"lazy\" width=\"560\" height=\"315\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/3bsO8zuiW5M\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture\" allowfullscreen=\"\"><\/iframe>\n\n\n\n<div style=\"height:70px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hac\u00eda un fr\u00edo atroz; hab\u00eda nevado y estaba oscuro. Era la ultima noche del a\u00f1o. Bajo aquel frio y en aquella oscuridad, caminaba por la calle una pobre ni\u00f1ita, con la cabeza descubierta y los pies desnudos. La verdad, es que cuando sali\u00f3 de su casa, llevaba zapatillas, pero, \u00bfde qu\u00e9 le sirvieron? Eran unas zapatillas muy grandes, que su madre hab\u00eda usado hasta el desgaste. La pobre ni\u00f1a las perdi\u00f3 al cruzar la calle, huyendo de dos carruajes que iban a toda velocidad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las zapatillas se perdi\u00f3, la otra se la llev\u00f3 un pilluelo que dijo que le servir\u00eda de cuna cuando tuviera hijos propios. As\u00ed que la peque\u00f1a doncella sigui\u00f3 caminando con los piececillos desnudos. Estaban rojos y azules a causa del fr\u00edo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cargaba con un pu\u00f1ado de f\u00f3sforos en un viejo delantal y sosten\u00eda un manojo de ellos en su mano. Nadie le hab\u00eda comprado nada en todo el d\u00eda, nadie le hab\u00eda dado ni una moneda. Se arrastr\u00f3 temblando de fr\u00edo y hambre. La pobrecita, daba lastima verla.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los copos de nieve cubrieron su largo cabello rubio, cuyos hermosos rizos le cubr\u00edan el cuello, pero por supuesto, ella nunca pens\u00f3 en eso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde todas las ventanas brillaban las velas, y ol\u00eda deliciosamente a ganso asado, porque sabes, era la noche de a\u00f1o nuevo. S\u00ed, en eso s\u00ed pens\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un rinc\u00f3n formado por dos casas, de las cuales, una sobresal\u00eda m\u00e1s que la<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">otra, se sent\u00f3 y se acurruc\u00f3. Encogi\u00f3 los piececitos todo lo que pudo, pero \u00e9l frio la invadi\u00f3. No se atrevi\u00f3 regresar a casa, pues no hab\u00eda vendido ning\u00fan f\u00f3sforo, ni ganada una moneda. Su padre le pegar\u00eda, adem\u00e1s, en su casa tambi\u00e9n hac\u00eda frio, porque encima, s\u00f3lo ten\u00eda un techo, a trav\u00e9s del cual silbaba el viento, a\u00fan cuando las grietas m\u00e1s grandes estaban cubiertas de paja y trapos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sus peque\u00f1as manos estaban casi adormecidas por el fr\u00edo. \u00a1Oh! un f\u00f3sforo podr\u00eda darle un mundo de alivio. Si tan solo se atreviera a tomar uno solo del manojo, frotarlo contra la pared y calentarse los dedos. Tom\u00f3 uno, \u00ab\u00a1ritch!\u00bb \u00a1C\u00f3mo chispe\u00f3 y c\u00f3mo ard\u00eda! Era una c\u00e1lida y brillante llama, como una vela. Resguardaba la flama con sus manos. Era una luz maravillosa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le pareci\u00f3 a la peque\u00f1a doncella estar sentada junto a una gran estufa de hierro, con pies y campana de lat\u00f3n; El fuego ard\u00eda con bendita influencia, calentaba magn\u00edficamente. La peque\u00f1a ni\u00f1a hab\u00eda estirado su pies para calentarlos tambi\u00e9n; pero la diminuta llama se apag\u00f3, la estufa se desvaneci\u00f3. Tan solo le quedaron los restos de la consumida cerilla en su mano.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Frot\u00f3 otro contra la pared. Ard\u00eda brillantemente, y justo donde la luz toc\u00f3 la pared, all\u00ed, la pared, se volvi\u00f3 transparente como un velo. La ni\u00f1a pudo ver el interior de una habitaci\u00f3n. Sobre la mesa, se extend\u00eda un mantel blanco como la nieve; sobre \u00e9l, hab\u00eda un espl\u00e9ndido servicio de porcelana y el ganso asado humeaba deliciosamente, relleno de manzanas y ciruelas secas. Y lo mas incre\u00edble fue que el ganso salt\u00f3 del plato, se tambale\u00f3 en el suelo con cuchillo y tenedor en su pecho, hasta que lleg\u00f3 a la pobre ni\u00f1a; pero en ese momento se apag\u00f3 el f\u00f3sforo, dejando a la vista tan s\u00f3lo la gruesa, fr\u00eda y h\u00fameda pared.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Encendi\u00f3 otra cerilla. Ahora, all\u00ed estaba ella, sentada debajo de un magn\u00edfico \u00e1rbol de Navidad: Era a\u00fan m\u00e1s grande y con m\u00e1s decoraciones que el que hab\u00eda visto en la casa del rico comerciante a trav\u00e9s de la puerta de cristal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miles de luces ard\u00edan en las ramas verdes, y de estas, colgaban pinturas de colores alegres, como los que hab\u00eda visto en los escaparates de las tiendas. La peque\u00f1a doncella extendi\u00f3 sus mano, y entonces, se apag\u00f3 el f\u00f3sforo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las luces del \u00e1rbol de navidad se remontaron a lo alto. M\u00e1s y m\u00e1s arriba. Ahora las ve\u00eda como estrellas en el cielo; una cay\u00f3 y form\u00f3 un larga estela de fuego.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00a1Alguien ha muerto!\u201d \u2014dijo la ni\u00f1a; pues su abuela, la \u00fanica persona que la hab\u00eda amado, pero que estaba muerta ya, le hab\u00eda dicho\u2014 \u201cCuando una estrella cae, un alma asciende hacia Dios.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Froto una nueva cerilla contra la pared, se ilumin\u00f3 el espacio, y en el lustre, apareci\u00f3 la anciana abuelita, tan brillante y radiante, tan suave, y con tal expresi\u00f3n de amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;\u201c\u00a1Abuela!\u201d \u2014grit\u00f3 la peque\u00f1a\u2014 \u201c\u00a1Oh, ll\u00e9vame contigo! S\u00e9 que te ir\u00e1s cuando se apague el f\u00f3sforo, te desvanecer\u00e1s como la estufa caliente, como el delicioso ganso asado y como el magn\u00edfico \u00e1rbol de Navidad!\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ni\u00f1a tomo todos los f\u00f3sforos que le quedaban y los encendi\u00f3. Pues quer\u00eda estar segura de mantener a su abuela cerca de ella. Y los f\u00f3sforos brillaron con luz m\u00e1s clara que la del mediod\u00eda: nunca antes la abuela hab\u00eda sido tan hermosa y tan alta; tom\u00f3 a la ni\u00f1a del brazo y ambas volaron muy alto, envueltas en brillo y alegr\u00eda.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Arriba no se sent\u00eda el frio, ni el hambre, ni la ansiedad. Estaban con Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero en el rinc\u00f3n, durante el frio amanecer, se descubri\u00f3 sentada la pobre chiquilla, con mejillas sonrosadas y con una sonrisa en los labios. Apoyada contra la pared, congelada hasta morir.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la \u00faltima noche del viejo a\u00f1o, tiesa y r\u00edgida, estaba la ni\u00f1a sentada con sus f\u00f3sforos, de los cuales, un paquete hab\u00eda sido quemado. \u201cElla quer\u00eda calentarse\u00bb, \u2014dec\u00eda la gente. Nadie tuvo la menor sospecha de las cosas hermosas que hab\u00eda visto; nadie siquiera so\u00f1\u00f3, con el esplendor en el que con su abuela, hab\u00eda entrado en las alegr\u00edas de un a\u00f1o nuevo.<\/p>\n\n\n\n<div style=\"height:38px\" aria-hidden=\"true\" class=\"wp-block-spacer\"><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ni\u00f1a de los f\u00f3sforos. De Hans Christian Andersen. Traducci\u00f3n de KarMa Torres.&nbsp; Una historia que nos pone a llorar. Desde chiquito me encantaba este cuento. Mi abuela sol\u00eda leerlo para m\u00ed. Quise hacer la narraci\u00f3n de esta hermosa historia pues es una de mis consentidas. Escucha la narraci\u00f3n y sigue el texto debajo. Hac\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":233412,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","footnotes":""},"categories":[88,122],"tags":[],"class_list":["post-233411","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritura","category-narraciones"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/karmatorres.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/233411","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/karmatorres.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/karmatorres.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/karmatorres.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/karmatorres.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=233411"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/karmatorres.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/233411\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":233417,"href":"https:\/\/karmatorres.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/233411\/revisions\/233417"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/karmatorres.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/233412"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/karmatorres.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=233411"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/karmatorres.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=233411"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/karmatorres.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=233411"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}